Por qué elegir revestimientos epóxicos
Frente a pinturas convencionales o galvanizado en caliente, nuestras resinas termoestables ofrecen una pasivación catódica continua que no se agrieta con la dilatación térmica ni se desprende por impacto de partículas.
La diferencia está en la química de curado: mientras un esmalte alquídico forma una película por evaporación de solventes, el epóxico rico en zinc reacciona molecularmente creando una red tridimensional que adhiere al sustrato a nivel iónico. Esto elimina la corrosión bajo película, el fallo más común en estructuras expuestas a ciclos de humedad y sales.
Adherencia iónica vs. mecánica
La resina epóxica penetra en la micro rugosidad del acero laminado y forma enlaces covalentes con el óxido de hierro superficial. Una pintura acrílica solo se adhiere por anclaje mecánico y se desprende cuando la humedad capilar alcanza la interfaz.
Sacrificio catódico sin mantenimiento
El zinc metálico en la matriz epóxica actúa como ánodo de sacrificio: se oxida preferentemente protegiendo el acero incluso si la película sufre un rayón. En un galvanizado por inmersión, la capa de zinc se consume más rápido en ambientes ácidos y requiere inspección periódica.
Flexibilidad frente a ciclos térmicos
El poliuretano de alta densidad soporta deformaciones de hasta un 8% sin fisurarse, mientras que un epóxico puro (sin capa de poliuretano) puede agrietarse con cambios bruscos de temperatura. Nuestro sistema dual combina la rigidez del epóxico con la elasticidad del poliuretano para perfiles que trabajan a la intemperie.
Resistencia a la abrasión eólica
En zonas costeras o desérticas, la arena arrastrada por el viento erosiona las pinturas convencionales en meses. La dureza Shore D de nuestras películas supera los 75, lo que garantiza una vida útil superior a 15 años sin repintado en condiciones normales de exposición.